La ficción puede ser un espejo incómodo, pero necesario. Luz de Luna 4 apuesta por mirar de frente una de las realidades más dolorosas y persistentes dentro de los hogares: la violencia familiar. A través de una historia que incomoda, sacude y obliga a reflexionar, la producción convierte el drama en un llamado urgente a no normalizar el abuso.
El eje de esta temporada es Josefina, personaje interpretado por Alejandra Saba, una mujer atrapada en una relación marcada por el maltrato psicológico y físico. Su vida está sostenida por el miedo, la manipulación emocional y la presión de “mantener unida” a la familia, una narrativa que resuena con la experiencia de miles de mujeres que viven estas situaciones en silencio.

Uno de los episodios más duros de la trama marca un punto de quiebre en ese círculo de violencia. No se trata solo de un giro dramático: es una sacudida que deja al descubierto las consecuencias de normalizar el abuso dentro del hogar. A partir de ahí, la historia muestra cómo la violencia no se queda en quien la sufre directamente, sino que se expande y deja marcas profundas en todo su entorno.
Ese impacto se refleja con fuerza en Thiago y Camila, los hijos de Josefina. Sus reacciones, su dolor y su desconcierto subrayan un mensaje contundente: la violencia familiar no es un asunto privado, es una herida que atraviesa generaciones y rompe vínculos, proyectos y vidas.
El compromiso de la producción va más allá de la pantalla. Actrices del elenco como Alejandra Saba, Vanessa Silva, Fernanda Llanos, Liliana Trujillo y María Grazia Polanco participaron en un video de concientización que refuerza el llamado a no guardar silencio y a buscar ayuda.
El mensaje se resume en las palabras de Michelle Alexander, CEO de Del Barrio Producciones: “En la ficción lo contamos, en la vida real lo enfrentamos. Si vives violencia, no estás sola. Busca ayuda y denúncialo”.
Con Luz de Luna 4, Del Barrio Producciones confirma que la televisión también puede ser un espacio para poner sobre la mesa temas incómodos, necesarios y urgentes, y para recordar que detrás de cada historia hay realidades que no deberían seguir siendo ignoradas.