Investigadores colombianos presentan platos comestibles a partir de residuos de uchuva y yuca en Andina Link

Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Colombia y el Semillero de Investigación en Materiales Nuevos y Aprovechables (SIMNA), ha desarrollado una familia de productos innovadores que buscan reincorporar residuos agroindustriales en una cadena de valor sostenible. Entre sus desarrollos destacan platos comestibles hechos con cáscara de yuca y una película biodegradable a base de cera de abejas y cáscara de café, con el fin de reducir el uso de plásticos de un solo uso, explicó David Salamanca, investigador de la institución quien estuvo presente en Andina Link para mostrar esta propuesta.

David Salamanca de SIMNA, Colombia

Residuos con potencial de aprovechamiento

El proyecto nació de una convocatoria de la Agencia Nacional de Industria y Comercio (ANDI) para el aprovechamiento de residuos. A través de una empresa piloto, los investigadores identificaron el problema de la cáscara de uchuva, un residuo que no puede exportarse debido a la presencia de patógenos y que tampoco es apto para compostaje debido a su alto contenido de lignina.

“Nosotros estamos con el objetivo de demostrar que podemos reintegrar residuos a una cadena de valor en las empresas”, explica Salamanca. “Es decir, que las empresas con sus residuos pueden generar ingresos y sostenibilidad, que no lleguen al relleno sanitario y que sigan contaminando, sino que por el contrario, podamos generar una familia de productos que se reintegren a una economía circular”.

Platos comestibles y películas biodegradables

Uno de los productos más prometedores del equipo es un plato comestible elaborado con fibra hidrolisada de yuca, cuyo proceso de fabricación implica prensado con calor. “Es similar a un waffle y lo queremos integrar a una cadena como una empresa franquicia tipo Crepes & Waffles, para evitar el uso de plásticos de un solo uso”, explica Salamanca.

Sin embargo, el equipo también identificó un problema con la permeabilidad del material, por lo que desarrollaron una solución adicional: una película a base de cera de abejas y cáscara de café, que actúa como barrera contra la humedad y permite el contacto directo con los alimentos sin afectar sus características organolépticas. “La cera de abejas es altamente proteínica y en el pasado consumíamos la miel directamente del panal, lo que aportaba probióticos beneficiosos para la flora intestinal”, agrega Salamanca.

Costos y próximos pasos

Actualmente, el costo de producción de estos platos se encuentra en aproximadamente 5.000 pesos colombianos, pero el equipo trabaja en reducirlo a 2.000 pesos mediante ajustes en el grosor del material, buscando una textura más delgada y crocante, similar a una galleta de helado.

“Estamos en pruebas para mejorar la permeabilidad, ya que al manejar almidones y productos 100% orgánicos, estos absorben la humedad del ambiente”, comenta Salamanca. “Por eso mencionamos la capa de cera de abejas, que además de su función protectora, también puede contribuir a la salud intestinal”.

Cómo apoyar la iniciativa

El Semillero de Investigación en Materiales Nuevos y Aprovechables (SIMNA) de la Universidad Nacional busca aliados para escalar la producción y comercialización de estos productos. “Nos pueden seguir en Instagram como @simna_boc y cualquier consulta la atendemos en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional” concluye Salamanca.

 

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