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Estudio Ipsos: los hombres millennials y gen Z se sienten impotentes ante el cambio climático

Casi un tercio de los hombres de la generación Z y de la generación millennial piensa que ya es demasiado tarde para hacer algo respecto al cambio climático y que no tiene sentido modificar su comportamiento, ya que éste no hará ninguna diferencia. Dicha creencia es uno de los hallazgos del más reciente estudio global de opinión pública sobre el cambio climático desarrollado por Ipsos y publicado en ocasión del Día de la Tierra.

Además, a pesar del aumento de noticias sobre el calor, las inundaciones y los incendios relacionados con el cambio climático en los últimos años, los hombres de ambas cohortes también son los más propensos a decir que el impacto negativo del cambio climático está demasiado lejos como para preocuparse (32 y 30 %, respectivamente).

El estudio titulado Earth Day 2024 muestra los resultados de una encuesta en 33 países a un total de 24 290 adultos mayores de 18 años, realizada entre el 26 de enero y el 9 de febrero de 2024. El documento señala que la convicción sobre la acción contra el cambio climático está disminuyendo. Destaca que, a escala mundial, la mayoría piensa que los gobiernos, las empresas y los individuos tienen la responsabilidad de abordar el cambio climático, pero la condena ha disminuido notablemente en los últimos tres años.

Casi tres de cada cinco encuestados están de acuerdo en que, si las empresas de su país no actúan ahora para combatir el cambio climático, les fallarán a sus empleados y clientes, y hay un consenso general entre distintas generaciones al respecto.

Por lo tanto, las marcas que hablan y toman medidas para combatir el cambio climático están haciendo lo que la mayoría, desde jóvenes estudiantes hasta personas mayores experimentadas, espera que hagan. Sin embargo, los resultados del estudio muestran que, aunque los jóvenes suelen ser el grupo más optimista, no se manifiestan así en lo relacionado con el cambio climático.

Por ejemplo, mientras que casi tres de cada cuatro boomers (73 %) y gen X (71 %) están de acuerdo en que, si todos hicieran pequeños cambios en su vida cotidiana, se lograría un gran avance en la lucha contra el cambio climático, los millennials (68 %) y gen Z (63 %) piensan que es menos probable que esto ocurra.

El estudio sugiere que los jóvenes se muestran más cínicos ante el cambio climático, por lo que recomienda a las empresas que elaboren estrategias para abordarlo modificar sus anuncios y mensajes dirigidos a este grupo etario.

 

¿A quién le toca?

Cerca de dos de cada tres encuestados (63 % en promedio, en 33 países) coinciden en que “lo correcto es que los países desarrollados (como Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Alemania y Francia), responsables de la mayoría de las emisiones de carbono, deberían contribuir más para resolver el problema”. Sólo 46 % cree que dichos países están liderando actualmente la lucha contra el cambio climático.

La mayoría quiere que tanto las economías en desarrollo como las desarrolladas participen en la limpieza de este desastre climático que ningún país originó por sí solo. Casi tres de cada cuatro (74 % en 33 países) están de acuerdo en que no se puede abordar completamente el cambio climático a menos que todos los países trabajen juntos.

 

¿Qué tanto puede hacer un individuo?

Otro hallazgo clave del estudio de Ipsos es que las creencias no van a la par de la realidad climática. “Aunque la sensibilización está mejorando, a escala mundial la gente no está clara sobre qué hacer en el nivel doméstico para tener un mayor impacto en la reducción de su huella de carbono. La gente sobreestima la efectividad de acciones de bajo impacto como el reciclaje”, destaca el documento.

Se menciona que, por ejemplo, durante mucho tiempo se creyó que tirar botellas de plástico a la papelera de reciclaje era un hábito pequeño con un alcance muy grande, pero una serie de artículos académicos y noticias que cuestionan esto parece haber hecho cambiar de opinión a algunos. En 2022, 51 % en promedio, en 31 países, clasificó el reciclaje entre las formas más importantes como los hogares podrían reducir las emisiones globales de carbono; esa creencia cayó significativamente a 33 % en 2023 y ahora se sitúa en 34 por ciento.

El reciclaje todavía se considera una de las mejores formas de reducir la huella de carbono, seguido del cambio a energías renovables (38 %), lo que en realidad tiene un alcance significativamente mayor, según una investigación publicada en Environmental Research Letters.

Ante esto, el estudio destaca que cualquier paso para volverse más ecológico es bueno. “Pero claramente los gobiernos y las empresas tienen trabajo que hacer para comunicar cuáles serían las acciones que tendrían el mayor impacto en la reducción de emisiones”, explica el reporte.

 

La transición tiene un precio

El estudio señala que, aunque la mayoría es optimista sobre los beneficios ambientales que traerá la transición de los combustibles fósiles a energías más limpias, las opiniones son variadas sobre los efectos económicos y de asequibilidad.

Los temores sobre el costo de vida en los países desarrollados podrían obstaculizar la transición a las energías renovables. En promedio, dos de cada tres encuestados en los 33 países creen que avanzar hacia energías renovables tendrá un impacto positivo en la calidad del aire (65 %), la naturaleza (63 %) y la lucha contra el cambio climático (63 %). Sin embargo, esto enmascara diferencias de actitud a escala de país.

A pesar de que las tasas de inflación están cayendo en gran parte del mundo, muchos –particularmente en Europa y América del Norte– creen que la transición para abandonar los combustibles fósiles supone un golpe para sus billeteras. A escala global, 29 % considera que avanzar hacia las energías renovables tendrá un impacto negativo en el costo de la vida. Esta preocupación es mayor en los países del G7¹ (aumenta a 37 %) y es particularmente alta en Alemania (47 %) y Canadá (42 %).

El informe muestra un sentimiento creciente de impotencia en la lucha contra la crisis climática, especialmente entre los más jóvenes, y una disminución en los que piensan que su gobierno tiene un plan claro para abordarla desde 2022.

“Pero la gente quiere una respuesta ahora”, destaca el estudio. Y aunque el impacto negativo del cambio climático ya está aquí, todavía hay tiempo para contraatacar. El documento señala que los gobiernos podrían mejorar la comunicación y la educación para ayudar a las personas a saber cuáles de sus acciones pueden tener el mayor alcance. Casi 37 % dijo que un fácil acceso a más información los alentaría a tomar más medidas. “La gente siente que puede tener un impacto personal contra el cambio climático, pero necesita un mayor conocimiento sobre cómo tomar las decisiones más efectivas”.

Descarga el informe completo aquí: https://www.ipsos.com/en/earth-day-2024-changing-attitudes-and-actions-towards-climate-change

¹El Grupo de los Siete (G7) es un foro constituido por las economías de Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos.

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