En menos de una semana, se habrían utilizado 216 millones de litros de agua, el equivalente al consumo mensual de una ciudad pequeña, debido a la explosión de una nueva tendencia: ilustraciones generadas por inteligencia artificial al estilo Studio Ghibli.
La inteligencia artificial está sedienta y su huella hídrica crece a pasos agigantados. Se estima que para 2027, el consumo de agua de la IA podría llegar a los 6.600 millones de metros cúbicos, más de lo que Dinamarca extrae en un año entero. ¿La razón? Los centros de datos que sostienen a la IA utilizan torres de refrigeración y sistemas de aire para disipar el calor, evaporando hasta 9 litros de agua por cada kWh de energía consumida.
¿Cuánta agua se va en responder tus consultas?
En América Latina, se realizan millones de consultas diarias a modelos de IA como ChatGPT. Cada una de estas interacciones tiene un costo ambiental que pocos consideran. Un estudio reciente revela que entrenar a un modelo como GPT-3 en los centros de datos de Microsoft en EE.UU. podría evaporar hasta 700,000 litros de agua limpia. Ahora, multiplica esa cifra por el número de modelos en operación y la cantidad de veces que se les consulta cada día. Es un derroche invisible que está drenando un recurso cada vez más escaso.
La sed de los centros de datos
Google, Microsoft y Meta están entre los mayores consumidores de agua a nivel mundial. En 2022, los centros de datos de Google retiraron 25 mil millones de litros de agua y consumieron casi 20 mil millones para refrigeración de servidores, un 20% más que en 2021. Microsoft superó ese crecimiento con un 34% de aumento en su consumo de agua. En conjunto, las gigantes tecnológicas consumieron 2,2 mil millones de metros cúbicos de agua en 2022, lo mismo que el uso anual de dos Dinamarca enteras.
Esta demanda no solo afecta al medio ambiente, sino también a las comunidades donde operan estos centros de datos, muchas de las cuales ya enfrentan problemas de acceso al agua. Mientras tanto, seguimos generando imágenes de Ghibli sin pensar en el costo real de cada render.
¿Es posible una IA sostenible?
Los investigadores advierten que la huella de la IA debe considerarse no sólo en términos de carbono, sino también de agua. Transparencia en el uso de recursos, nuevas tecnologías de enfriamiento y modelos más eficientes son clave para evitar que esta revolución digital termine secando nuestros ríos.
La próxima vez que generes una imagen de fantasía, pregúntate: ¿vale la pena el agua que estamos perdiendo? Porque, al final, ni el mundo de Ghibli podría sobrevivir sin ella.